martes, 6 de septiembre de 2016


Soy madre de numerosos hijos y en todos ellos pienso
cada día.
Soy madre del niño que han descuartizado las bombas de Israel,
Soy madre de todas las niñas que en China abandonan o matan porque por su culpa no heredarán la tierra,
soy madre del niño desnutrido,
Madre del niño que ya comercia con drogas,
Madre de tres hijos hambrientos en una cárcel de Bolivia.
Soy madre de tres niños con distrofia muscular en una favela de Sao Paulo.  Madre del niño ahogado ante la isla griega de Lesbos.
Madre de la misma herida, de la misma incertidumbre.

Soy madre de una niña que pregunta y no obtiene respuestas,
madre de un niño, que en vez de hablar, adivina el mundo tocando el perfil de las cosas.

No puedo consolarte,
no hijo mio, no puedo.
¿No ves que necesito ayuda?¿No ves que sola no puedo sostener el mundo?

Propietarias tan solo del uno por ciento de la tierra,
nos mantienen débiles, precarias y miserables
porque
Temen nuestro poder.
Sí, el inmenso poder de crear el mundo y la capacidad de cerrar las grietas del horror.

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