Después de 14 años en Grecia vuelvo a mi ciudad natal. Tiempos dífíciles pero siempre adecuados para la lírica.
martes, 6 de septiembre de 2016
Dicen que los valientes no tienen miedo a la muerte porque
su vida de por sí es sombría.
Dicen que los valientes saben que una de las cosas más
importantes en esta vida es ayudar a otro ser humano sin
importarles si es un familiar o un miserable.
Dicen que los valientes construyen el amor, no lo encuentran
por casualidad.
La foto es de Marc Riboud. "La chica con la flor"
su vida de por sí es sombría.
Dicen que los valientes saben que una de las cosas más
importantes en esta vida es ayudar a otro ser humano sin
importarles si es un familiar o un miserable.
Dicen que los valientes construyen el amor, no lo encuentran
por casualidad.
La foto es de Marc Riboud. "La chica con la flor"
Soy madre de numerosos hijos y en todos ellos pienso
cada día.
Soy madre del niño que han descuartizado las bombas de Israel,
Soy madre de todas las niñas que en China abandonan o matan porque por su culpa no heredarán la tierra,
soy madre del niño desnutrido,
Madre del niño que ya comercia con drogas,
Madre de tres hijos hambrientos en una cárcel de Bolivia.
Soy madre de tres niños con distrofia muscular en una favela de Sao Paulo. Madre del niño ahogado ante la isla griega de Lesbos.
cada día.
Soy madre del niño que han descuartizado las bombas de Israel,
Soy madre de todas las niñas que en China abandonan o matan porque por su culpa no heredarán la tierra,
soy madre del niño desnutrido,
Madre del niño que ya comercia con drogas,
Madre de tres hijos hambrientos en una cárcel de Bolivia.
Soy madre de tres niños con distrofia muscular en una favela de Sao Paulo. Madre del niño ahogado ante la isla griega de Lesbos.
Madre de la misma herida, de la misma incertidumbre.
Soy madre de una niña que pregunta y no obtiene respuestas,
madre de un niño, que en vez de hablar, adivina el mundo tocando el perfil de las cosas.
No puedo consolarte,
no hijo mio, no puedo.
Soy madre de una niña que pregunta y no obtiene respuestas,
madre de un niño, que en vez de hablar, adivina el mundo tocando el perfil de las cosas.
No puedo consolarte,
no hijo mio, no puedo.
¿No ves que necesito ayuda?¿No ves que sola no puedo sostener el mundo?
Propietarias tan solo del uno por ciento de la tierra,
nos mantienen débiles, precarias y miserables
porque
Temen nuestro poder.
Sí, el inmenso poder de crear el mundo y la capacidad de cerrar las grietas del horror.
Propietarias tan solo del uno por ciento de la tierra,
nos mantienen débiles, precarias y miserables
porque
Temen nuestro poder.
Sí, el inmenso poder de crear el mundo y la capacidad de cerrar las grietas del horror.
Los caídos ya han perdido el miedo.
Los caídos construyen mundos posibles,
Los caídos remiendan el horror una y mil veces y solo ellos hacen posible la vida.
Me equivoqué,
Fuiste un cobarde, uno de esos que tanto abundan
En estos tiempos.
Fuiste un cobarde, uno de esos que tanto abundan
En estos tiempos.
La guerra no te suavizó las entrañas.
Había que tener valor para enfrentarse a mi vida.
Mi vida,
un combate a muerte.
Mi vida,
Una cruzada mucho más sombría y terrible.
Mi vida,
un combate a muerte.
Mi vida,
Una cruzada mucho más sombría y terrible.
"Orfeo, si eres un inútil o un cobarde, no importa, ya no te juzgo. Tu debilidad es humana, como todas las que tengo yo. Ya sabes que la culpa ha sido siempre de los dioses. Mi estancia en el infierno se hace cada vez más dulce. Las ánimas en pena han hecho grandes pactos conmigo.
Mi castigo es el olvido.
Mi gran fortuna es la libertad que construyo día a día.
Es mentira que seamos libres, solo los que se saben esclavos aprenden a construir sus alas, hora tras hora, tenazmente.
No me esperes más, son otros los caminos que me deparan". Eurídice.
Mi castigo es el olvido.
Mi gran fortuna es la libertad que construyo día a día.
Es mentira que seamos libres, solo los que se saben esclavos aprenden a construir sus alas, hora tras hora, tenazmente.
No me esperes más, son otros los caminos que me deparan". Eurídice.
La pintura es de Sir Edward John Poynter. El texto es mío.
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